Reloj de café
por Camilo Vergara · 54 palabras
Mi reloj no es de pulsera ni de pared. Es un café del Tambo. Si está apenas tibio, recién llegué. Si está a la mitad, todavía tengo tiempo. Si está frío, ya debí haberme ido. Pero esa es justamente la trampa: cuando el café se enfría, ya no me importa la hora.