La mesa cinco
por Joaquín Bravo · 99 palabras
La mesa cinco no es una mesa cualquiera. Está pegada a la pared del fondo, debajo del cuadro torcido que nadie endereza por superstición. Allí se sentó mi abuelo el día que pidió matrimonio a mi abuela, en 1962. Allí me senté yo a estudiar para mi último examen. Allí mi hijo dio sus primeros pasos. Cada vez que vuelvo al Tambo, busco esa mesa. A veces está ocupada y espero. Otras está libre y me siento sin pedir nada todavía, solo para tocar la madera y comprobar que sigue ahí, paciente, esperando la próxima historia.